17 May

CONSEJOS PARA UNA CORRECTA PROTECCIÓN SOLAR

 

Nos encanta el buen tiempo, el sol, el calor… ahora salimos más a la calle, llevamos menos ropa y nuestra piel está más expuesta al sol, por eso, ahora, más que nunca conviene recordar la importancia de protegerse del daño solar.

El sol es una fuente de energía que nos aporta numerosos beneficios, pero si abusamos de él sin tomar precauciones puede ser perjudicial para nuestra salud. Los rayos solares ultravioletas llamados UVA y UVB penetran en la piel y, aunque nos aportan ese tono bronceado que tanto nos gusta, también pueden dañar la piel causando quemaduras, arrugas, manchas e, incluso, cáncer de piel.

La piel es el órgano más grande e importante, por eso hay que cuidarla y protegerla, y, simplemente aplicando una pantalla solar apropiada en todo el cuerpo, el índice de riesgo disminuye.

 

Radiación solar

Los Rayos UV (ultravioleta)pueden ser de dos tipos:

UVB: radiaciones de onda corta. Afectan a la capa más superficial de la piel (epidermis) y son las más dañinas, ya que causan quemaduras y son los principales causantes del envejecimiento y cáncer de piel.

UVA: rayos de onda larga, son más penetrantes y llegan hasta la capa media de la piel (dermis), generando radicales libres que provocan alteraciones celulares: envejecen a las células de la piel, dañan su ADN y destruyen el colágeno y la elastina. Por eso, estos rayos son los causantes del daño de la piel a largo plazo produciendo manchas, flaccidez y arrugas. Estos rayos mantienen la misma intensidad a lo largo del año, incluso en los días nublados, durante todas las horas del día. Y como no provocan quemadura, se piensa – equivocadamente – que no son peligrosos.

 

Qué es el FPS

El FPS (factor de protección solar) actúa como un escudo contra las quemaduras del sol y ayuda a bloquear las radiaciones de los rayos UV para que no puedan penetrar bajo la superficie de la piel. El grado de FPS nos indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema (enrojecimiento). Es decir, indican el tiempo y no el grado de protección.

Por ejemplo si tu piel se enrojece en 15 minutos de exposición, tienes que multiplicar el número de FPS que aparece en el envase por 15. Así pues, con un FPS 30, la piel estaría protegida unas 7,5 horas, es decir 450 minutos (30×15 minutos)

Aún así, es importante reaplicar el producto cada dos horas aproximadamente ya que durante ese tiempo podemos sudar, tocarnos la piel, bañarnos… y poco a poco vamos eliminando esa protección y nuestra piel vuelve a estar vulnerable.

Aplica la protección solar 15 minutos antes de cualquier exposición al sol. Asegúrate de aplicar una generosa cantidad de protección solar en todas las áreas expuestas: rostro, orejas, nuca, manos y escote incluidos.

Si te vas a bañar, elige protección solar resistente al agua, para aumentar tu protección durante más tiempo.

 

Protección solar todo el año

En las estaciones más frías del año los rayos UVB no tiene tanta intensidad y no sentimos esa sensación de quemazón pero aun así los rayos UVA persisten y contribuyen a la aparición de manchas o cáncer de piel. Incluso cuando no brilla el sol, ¡estás expuesta a un 80% de rayos UV que atraviesan las nubes, la niebla y el cristal!

Por eso, la protección solar tiene que ser un requisito indispensable en tu día a día. Con productos de un FPS 15 o superior protegerás la piel de estos efectos y además estará más cuidada, hidratada y suave. Una opción muy cómoda y práctica es incorporar a tu rutina diaria una hidratante para tu tipo de piel con factor de protección solar.

Además, recuerda que la protección solar puede desaparecer de tu piel cuando te lavas las manos o en contacto con la ropa. Añade una segunda aplicación de protección solar antes de salir de casa por la tarde y después del trabajo.

 

Consejos para un bronceado seguro

Seguro que has oído hablar de la “memoria” de la piel… pues, efectivamente, la piel va acumulando todas las horas de sol, independientemente de la estación del año que sea. Por ello hay que seguir unas pequeñas pautas para que la exposición al sol sea lo más saludable posible:

  • Limita tu exposición solar: evita exponerte en las horas centrales del día, cuando los rayos solares inciden de manera más intensa en nuestra piel (especialmente en verano)
  • Utiliza accesorios para proteger las zonas más delicadas: las gafas de sol, gorras y sombreros te ayudarán a proteger zonas especialmente sensibles como el contorno de ojos, cuero cabelludo, orejas cuello y nuca.
  • La arena, el aire, el agua o el cristal no bloquean los rayos solares. En ocasiones puede darte la sensación de que no te estás quemando, pero los efectos nocivos siguen siendo exactamente los mismos, así que protégete aun en esas situaciones.
  • Hidrátate, sobre todo en los meses de más calor. Nuestro cuerpo se compone de un 60% de agua y necesita de líquidos para un correcto funcionamiento. Además, en verano se eliminan más líquidos, por ello hay que aumentar el aporte para nivelar la hidratación corporal. Bebe de 2 a 3 litros de agua, toma frutas y verduras de temporada.
  • Utiliza siempre productos con FPS en tu rutina de belleza.

 

Con estos consejos podrás disfrutar del sol con una piel sana y sin riesgos.

Contacta conmigo para elegir el producto solar más adecuado a ti.

 

Elena Grande, consultora de belleza

654499178

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