03 Sep 2018

El verano, la rutina y las parejas

¡Hola!

Mes de verano, de vacaciones y de fiestas. Y muchas personas siguen buscando sus parejas, como muchas dicen: “la mitad de mi naranja…”

Bueno, es interesante cómo buscamos fuera lo que muchas veces no encontramos dentro…

¡Nos quedamos mirando a todas las personas que están a nuestro alrededor y buscamos la que más se parezca a nosotros!

Sin embargo, muchas veces no paramos para pensar y contestar, si estaríamos enamoradas de nosotras mismas.

Sí, buscamos una pareja que esté a nuestro lado en todos los momentos de nuestras vidas, y que seamos capaces de estar a su lado en todos los momentos de su vida.

¿Y ya nos contestamos de qué manera vamos compaginar las dos vidas?

Estar con alguien todos los días de nuestras vidas es lo mismo que estar con nosotras mismas todos los días de nuestras vidas…

Despertamos de buen humor.. ¡Guay el día es estupendo!

Despertamos de mal humos… ¿En quién vamos a echar la culpa?

Despertamos sin saber qué hacer…. ¿Quién nos dirá?

 

Y aprovechando estos días en que nuestra rutina es distinta nos abrimos para encontrar la persona que nos va a acompañar a lo largo de nuestra vida…

¿Y cuándo volvamos a la rutina?

¿A la mayoría de días que vivimos?

¿Qué haremos?

Y además con una nueva compañía…

Escucho, muchas parejas que se separan porque no aguantaron la rutina, muchas que se separan porque no aguantan el mal humor de la otra persona, muchas que se separan porque no sabían que era despertar siempre al lado de la misma persona….

Y me preguntó: ¿Cómo es nuestra propia rutina, nuestro mal humor, despertar siempre con nosotras mismas…?

Antes de ser hombre y mujer somos personas, y como personas somos sociables, y como sociales vivimos con otras personas. Sin embargo muchas personas se olvidan de vivir consigo mismas antes de vivir con otras.

Y salimos para buscar pareja cuando lo mejor es quedarse y encontrarse para que la pareja llegué y sume en nuestras vidas.

Ya somos naranjas enteras, necesitamos encontrar otra fruta para hacer una buen ensalada ¡jijiji!

Y sumar todos los momentos, y cuándo decimos todos son todos: buenos, malos, saludables, enfermos…

¡Bienvenidas a vuestra vida, a vuestra rutina y a vuestro amor propio y que las parejas se encuentren completas.

¡Buenas vacaciones!

¡Buen verano!

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03 Jul 2018

EL QUINTO ELEMENTO EN EL AMOR

Cuando nos ponemos a buscar pareja, vamos como toros de miura, sin filtro muchas veces.

Tenemos la idea en la cabeza de que queremos enamorarnos, tener a quien amar y “obtener las prestaciones” que da una pareja.

Después de esta premisa tan de necesidad, nos disponemos a seleccionar candidatos como si de una oferta de trabajo se tratara.

Recuerdo un hombre que, años atrás, me dijo que “buscar pareja era un trabajo”. Es decir, se lo tomaba muy en serio. Y no es para menos, en cierta forma es un asunto de estado para ti. Es muy importante quién va a ser la persona que va a formar parte de tu vida y por ende, de la vida de tu familia y amigos. Aunque esta persona buscaba desde el desespero y no desde la exquisitez.

No vale para ello cualquiera, aunque a veces nos saltemos a la torera aspectos que debieran ser fundamentales en el amor.

Me gustó mucho una teoria que escuché sobre las 4 C a la hora de escoger pareja: cama, corazón, cabeza y consciencia.

Brevemente explicado, “cama” sería compenetración sexual y atracción física, “corazón” sería romanticismo o cariño, “cabeza” sería gustos y aficiones en común, afinidad de estilos y una atracción más bien intelectual. La “consciencia” es la más chunga, quiere decir compartir ideales, forma de vivir, valores profundamente arraigados y voluntad de compromiso de largo alcance, como si de una bala se tratara.

Y esto está genial pero…¿qué pasa cuando encontramos (y ya es un milagro) una persona con la que existe atracción sexual, emocional y mental y encima quiere tener pareja pero con la que vivimos una montaña rusa emocional?

Aunque parezca una obviedad, muchas personas se saltan el quinto paso. Tras las 4 C nos encontramos con el quinto elemento: “la fluidez”.

La fluidez viene a decir que es fácil relacionarnos con él, que la relación sigue evolucionando favorablemente sin un desgaste emocional y mental por nuestra parte. Hablando en plata, que no hemos de tirar el carro para que funcione.

Si nos pasamos los días arrastrando a nuestra flamante y esquiva pareja en pos de un vínculo, es que no es fluido. No somos romanos en un circo arrastrando un carro de leones, somos personas que queremos amar profundamente sin forzar las cosas.

Tiene que ser una relación cómoda, como decía una señora mayor por la tele: “estar con tu pareja tiene que hacerte sentir tan cómoda como ponerte las zapatillas de estar por casa”.

Buscamos complemento sexual, que nos estimule intelectualmente, que quiera tener pareja y que tenga los mismos intereses o similares pero…nos olvidamos lo más importante: no sufrir.

Yo no digo que nos tengamos que aburrir como ostras con una pareja, ni que tengamos que asumir un modo de vivir a lo seta. Simplemente que la corriente de la relación nos lleves in esfuerzo.

El estar todo el día luchando para pactar cosas, o simplemente aguantando en una relación en la que te han dado un molde pero no te gusta ni un pelo donde estás metida, no es fluidez.

Hay relaciones dificiles y relaciones fáciles y no están reñidas con el amor como sentimiento sino, como actitud. Amar es una actitud de servir al otro, de hacerle la vida fácil, de ahorrarle sufrimientos, de bajar del burro antes que perder al ser querido, de remar juntos. En definitiva, de voluntad.

Si una relación de pareja no es tan fácil como la relación con tus amigos, cambia de pareja o quedate sola. Una relación fácil como hacer pompas de jabón existe, como decía el gran Cortázar, “te juro que lo he visto”.

 

Meri Camats

www.mericamats.com

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21 Sep 2017

En busca de la felicidad – segunda parte

Las mujeres en busca de la felicidad

 

(Segunda parte)

Espero que estas dos semanas te hayas atrevido a dar el primer paso he involucrar el Mindfulness en tu vida, justo como te lo recomendé en mi post anterior, que puedes verificar haciendo clic en el siguiente enlace…

Si aún no te atreves, tranquila puedes intentarlo de nuevo, lo primero que debes hacer es entender que necesitas el cambio en tu vida. No somos perfectas, aunque queramos hacerlo, así que de vez en cuando está bien admitir que necesitamos ayuda para ver la luz.

Intenta tomar esos diez minutos en tu vida para dar el primer paso y comenzarás a sentir el cambio. Ahora que ya has comenzado con el mindfulnes, te estarás preguntado ¿y qué sigue ahora? He incluido esto en mi vida pero sigo sin ser feliz.

Es probable que sea cierto, ahora una pregunta que debes responder primero es ¿cómo te has sentido? Si, así es ¿cómo te has sentido después de esos diez minutos? Te aseguro que algunos aspectos de tu vida ahora se ven con mayor claridad. Pero los números quehaceres y demandas que cumplir siguen siendo las mismas y tú sigues quedando en último lugar, lo que nos lleva al siguiente paso.

Paso 2: Haz un espacio para ti en tu vida.

Te veo pensando en hacer una habitación para ti o sacando las cosas del sótano o del cuarto de chécheres, pero no, no me refiero a un espacio físico, aunque si lo deseas, ve por ello. Cuando hablo de hacer un espacio para ti en tu vida es en cuanto a tiempo.

Debes estar haciendo una expresión graciosa ahora mientras dices ¿y cómo rayos hago eso si el día no tiene suficientes horas? Eso es algo que yo también solía decir. Pensaba que si en lugar de veinticuatro las horas fueran veintiocho o quizás treinta, y en lugar de siete días fuesen ocho los que componen la semana, entonces tendría tiempo suficiente. ¿La verdad? La verdad es que nunca el tiempo será suficiente si continúas viviendo de la misma manera. Un día con treinta horas representaría más tiempo para cargarte de estrés y eso no es lo que queremos.

¿Entonces qué hago?

Debes comenzar a planificarte ¿Planificarte? SI, justo como lo has leído. El día tiene las horas necesarias, al igual que la semana cuenta con los días que debe tener. Acéptalo, no puedes cambiarlo. Así que lo único que puedes hacer es aprender a manejar el tiempo con el que cuentas, así de sencillo.

Como de seguro eres una de esas mujeres súper poderosas que tienen mil ocupaciones, debes pensar que lo que digo es una locura o incluso imposible. Pero, no es así. Cada quien tiene su manera de planificar, la mía es hacer uso de listas y tablas en Excel, pues personalizarlas según tus deseos, también existen numerosas aplicaciones móviles de las que puedes hacer uso.

Ahora bien, para planificar lo principal es hacer una lista de todas las demandas del día y de la semana que tienes que cumplir, incluso del mes si ya tienes algunas anotadas en algún lugar. A su lado puedes anotar el tiempo que consumirá cada actividad, eso te dará una buena idea del tiempo que necesitas.

En este momento lo más probable es que al sumar las horas no te alcanzaran las horas para cumplir con todo. ¿Lo has visto? Eso es justo de lo que quiero que seas consciente, No tienes tiempo suficiente para cumplir con todo. Así que debes comenzar a priorizar, elegir cuál de las mil cosas que dices que debes hacer, son realmente importantes e impostergables. Haz eso con todas las actividades y comenzarás a darte cuenta que es posible y el estrés poco a poco abandonará tu vida.

En este punto, cuando ya sabes que es lo realmente importante, por lo que vale la pena involucrar tu tiempo y esfuerzo, el panorama mejora. No es algo que vaya a cambiar de la noche a la mañana, pero con el paso de los días podrás verlo si decides comprometerte.

Una vez que has planificado bien tus actividades, es hora de volver a mirar ¿por qué?

Bueno, es sencillo porque es tiempo que planifiques un espacio para ti. Toma una hora del día, una hora que sea exclusivamente para ti, sin hijos, ni esposo, ni trabajo. Una hora en la que puedas tener un tiempo de placer. Sea leyendo un libro, yendo al spa o por un nuevo corte de cabello. Ese tiempo es sólo para que hagas algo por ti.

Si te parece una cantidad de tiempo exorbitante e imposible poder tener una hora para ti que no implique restarla a tu tiempo de sueño; lo haré un poco más sencillo, comienza con una hora a la semana. Cada semana escoge una hora para ti, en una actividad al aire libre, para lo que sea que pueda generarte placer. Deja que las endorfinas comiencen a producirse y transitar por tu torrente sanguíneo. Te aseguro que cuando disfrutes ese tiempo para ti, será más sencillo comenzar a abrir un espacio en tu vida más seguido hasta que sea posible una hora a la semana.

Te animo a que te sumes al reto. Se trata de tu vida y de tu felicidad ¿Acaso no vale la pena intentarlo? Yo sé que sí. Haznos saber que tal te va incorporando esto en tu vida o deja tu comentario si tienes alguna anécdota que contar o sugerencia para incluir en nuestras vidas.

 

El cambio está en tus manos.

El segundo paso en busca de la felicidad debes darlo tú.

¿Qué estás esperando?

Escrito por

Psicóloga y escritora Nathaly Meléndez.

Para cualquier consejo, duda o consulta puedes escribirle a nathaly.melendez.ulrrich@gmail.com o psicoconsultorio@gmail.com

O seguirla en su página de Facebook Psicoconsultorio online.

 

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09 Sep 2017

En busca de la felicidad

Vivimos en un ambiente cambiante y demandante, sumidas entre el ajetreo de las muchas actividades que tenemos que cumplir. Siempre corriendo en contra del reloj, nunca nos detenemos, nunca tenemos el tiempo para dedicarnos a nosotras, para pensar en nosotras. Somos madres, hijas, hermanas, esposas y trabajadoras. ¿Te suena familiar? Seguro que sí. Y quieres saber que es lo curioso, que hacemos todo eso porque las mujeres estamos en busca de la felicidad, pero en medio de todas esas actividades y fechas que cumplir nunca somos realmente felices.

Entonces ¿dónde está el problema?

Desde niñas nos crían para cumplir un rol en la sociedad, delimitando nuestro comportamiento, nuestros deseos incluso nuestros sueños, por lo que se supone una mujer debe querer. Así que estudiamos una carrera que no siempre es la que de verdad queremos, nos enamoramos con miras a casarnos, tener los hijos, la casa, el auto, incluso las mascotas. Seguimos el plan, nos esforzamos por ser las mejores madres, sin dejar de ser las mejores hijas, cuidando ser las mejores esposas y a su vez las mejores empleadas. Lo queremos todo.

Así que trabajamos y no paramos. El día tiene 24 horas y la semana siete días, pero nunca parece ser suficiente. Se acortan nuestras horas de sueño y aumentan los libros en la repisa que dijimos que leeríamos. Cada vez que pasamos por el parque prometemos que el sábado entrante saldremos a correr, tomar aire fresco y comenzar a hacer algo por nosotras para variar. Pero nunca llega.

El peso del estrés comienza, a caer haciendo estragos en todas las esferas de nuestras vidas. Nos volvemos irritables aunque no estemos en esos días del mes, comienzan las migrañas y la tensión en el cuerpo aumenta. Nos sentimos fatal, pero el mundo continua moviéndose y no para porque nos sintamos mal. Se supone que estamos haciendo todo eso porque eso nos llevará a la felicidad ¿Y entonces por qué no nos sentimos felices?

Y de pronto llega una noche del viernes, los niños se han ido a quedar donde sus abuelos y nuestro esposo se fue de tragos con unos colegas. Estamos solas y en ese momento en el que podríamos hacer cualquier cosa, no hacemos nada ¿sabes por qué? Porque ya no sabemos quiénes somos y nos es difícil definirnos sin ellos.

No suena muy bien ¿cierto?

Por supuesto que no.

Eso podemos llamarlo el punto de inflexión, y aunque darnos cuenta que no tenemos la menor idea de quienes somos en ese momento. Que dejamos de lado nuestros sueños y deseos, que quizás no logramos nada de lo que queríamos o tal vez muy poco, eso genera una bola de nieve de sentimientos y pensamientos negativos que pueden arrastrarnos al abismo. Pero darnos cuenta de ello puede acercarnos al primer paso de las mujeres en busca de la felicidad.

 

El paso 1: Toma una respiración profunda que dure toda la vida.

Darte cuenta de todo esto puede resultar abrumador y la necesidad de moverte, de cambiar de perspectiva es el primer impulso. Pero ¡detente! Escoge un momento del día para ti, comienza por sólo cinco minutos, elige un lugar cómodo libre de ruidos y distracciones. Apaga el celular y la tv por unos momentos. Adopta una posición cómoda, puede ser sentado en una silla, acostada en la cama o esterilla, incluso sentado en la posición de loto. Mantén tu postura erguida, cierra los ojos y toma respiraciones lentas y profundas.

¿Estoy hablando de meditación?

No. Estoy hablando de algo incluso mejor, la práctica de Mindfulnes.

Una práctica basada en la meditación y usada por la neurociencia que ha probado numerosos beneficios para el organismo. La premisa principal es centrarte en el aquí y en el ahora, adoptando una conciencia plena y apertura comprensiva.

Durante esos minutos respirando, se trata de centrarte en las emociones, sensaciones y percepciones del momento, dejando de lado las preocupaciones acerca del futuro incierto y del pasado perseguidor. Está comprobado que después de las ocho semanas de meditación continua, dedicando diez o veinte minutos cada día, tu corteza prefrontal se modifica e incrementa el uso del lado izquierdo del cerebro, que está asociado con el bienestar. Mejora tu creatividad, concentración y capacidad de resolver problemas. Aumenta las conexiones neuronales y mejorar la plasticidad cerebral. Y es el mejor tratamiento para disminuir el estrés y mejorar tu estado de ánimo.

Te invito a unirte al Reto de Mindfullnes con diez minutos de meditación diaria durante ocho semanas. Puedes irnos comentando tu progreso semana a semana y los beneficios que ha traído a tu vida.

El cambio está en tus manos.

El primer paso en busca de la felicidad debes darlo tú.

¿Qué estás esperando?

 

Escrito por

Psicóloga y escritora Nathaly Meléndez.

 

Para cualquier consejo, duda o consulta puedes escribirle a nathaly.melendez.ulrrich@gmail.com o psicoconsultorio@gmail.com

O seguirla en su página de Facebook Psicoconsultorio online.

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