13 Jul

Conciencia Femenina – La mirada perdida

Hola A todas!

Este verano he decidido salir de mi rutina de vida y espacio de confort para abrirme a nuevas sensaciones, emociones y experiencias vitales que me permitan disfrutar de lo que la vida nos ofrece y explorar lo que me gusta y lo que no, lo que me da placer y lo que no, en todos los sentidos.

Mi primera experiencia ha sido en Córdoba, ciudad a la que no había vuelto desde que dejé de trabajar de intérprete de congresos médicos hace ya unos años. Ha sido como abrir la caja de Pandora y recibir un montón de revelaciones sobre mi misma que tenía olvidadas.

Paseando por la judería me topé con el taller de un artesano al que le compré la foto que ilustra este post, y que me impactó nada más verla, sobre todo esa mirada, que es la misma mirada que yo tenía en el festival de teatro Burlesque en el que participé hace apenas un mes, encarnando a la Diosa Lilith que representa esa energía salvaje de la mujer que ha sido castrada y reprimida por la sociedad patriarcal por considerarla no correcta y aceptable, y que es nuestra fuerza, nuestro instinto. Me dijo que era la copia de un pirograbado suyo que se llamaba la mirada olvidada.

Esa misma noche, durante una visita guiada por la mezquita, recordé que en mi adolescencia había estudiado arte, y que me encantaba el arte islámico. Mi examen final de COU lo hice sobre la mezquita de Córdoba. Me lo sabía tan bien que la profesora me dijo que yo había copiado, ya que era imposible que eso lo hubiera escrito yo. Recordé mis sentimientos de impotencia al no ser reconocido mi talento. ¿Os suena?

En ese instante entendí porque yo no he sido capaz hasta ahora de creer en mi misma, en mis dones y talentos, en mis capacidades, ya que dentro de mi resuena esa voz que me dice que yo no soy capaz de algo bueno de verdad en la vida, de algo sobresaliente. Fue una gran comprensión ante un hecho que tenía olvidado.

La mirada olvidada….de mi misma, de quién realmente soy, de la mujer que hay en mi.

Durante mis maravillosos paseos descubrí que en la Córdoba califal se respiraba un aire de tolerancia religiosa, política y social en la que hombres y mujeres de diferentes religiones y razas convivían pacíficamente en un entorno de sabiduría y conocimiento. Las mujeres tenían su lugar en esa sociedad: eran poetisas, bibliotecarias, investigadoras, y expresaban su talento y creatividad, siendo reconocidas por ello.

En estos momentos estoy en la playa, reflexionando sobre todo lo que las mujeres hemos olvidado de nuestra verdadera naturaleza femenina a lo largo de tantos siglos de represión de lo femenino y que nos impide desplegar toda nuestra luz a una sociedad necesitada de amor,  empatía y creatividad.

Seguiré profundizando en ello en mi próximo post, La Mujer Salvaje.

Hasta entonces!

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